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La ilusión del reciclaje: ¿Chile siguiendo el mismo camino que Europa?

¿Será el reciclaje una falsa buena idea? Reciclar es muy eficiente en ciertos casos si la capacidad «local» del territorio ha sido desarrollada, si hay incentivos gubernamentales, o si la operación es rentable.

Pero en general los países desarrollados producen muchos más desechos reciclables que la capacidad real de tratamiento.

En Europa se conoce ampliamente el escándalo del reciclaje «fuera de las fronteras»: en el 2018 el periódico inglés «the Guardian» investigo y desató la polémica con una nota detallada sobre la ilusión del reciclaje. Se vende y se envía la gran mayoría del plástico a reciclar al otro lado del mundo (China desde el 2012 hasta el cierre de fronteras en 2018, Filipinas, Malasia, Vietnam, Tailandia…). Entonces los países europeos en su mayoría no se hacen cargo sino que exportan el problema de la gestión de los residuos que no tienen la capacidad de tratar. Venden barato miles de toneladas de plásticos a estos países, plásticos que venían de una separación de desechos y eran destinados a ser reciclados.

Allá, una parte logra ser realmente reciclada en pellets para que la misma industria del plástico la reutilice. Los nuevos productos reciclados recorren el camino al revés hacia Europa. Otra parte que no tenía la calidad mínima requerida termina en vertederos y rellenos sanitarios legales o ilegales, o están quemados en condiciones dudosas. En el 2018 China decidió cerrar sus fronteras a 24 tipos de productos contaminantes. Se dice que fue probablemente después del estreno del documental «Plastic China» mostrando una familia viviendo del reciclaje en condiciones muy precarias. Desde que China no los recibe, los flujos de desechos se redirigen también hacia otros países no asiáticos, por ejemplo en África (Kenia..), o Turquía.

La Unión Europea exportaba en el 2019 hasta 150,000 toneladas de plástico por mes fuera del continente. Falta data para demostrar que toda esta cantidad es realmente tratada con unas normas mínimas (y seguramente no al nivel de las normas europeas). Mucho plástico termina en el mar. Y si el plástico del mundo entero alcanza nuestras playas y no lo podemos controlar, algo podemos hacer para el que consumimos en nuestro país. Desde unos años en Chile es cada vez más fácil reciclar los distintos tipos de plástico gracias a los numerosos puntos limpios y servicios públicos y privados a través de todo el país. Así, nuestro país alcanza probablemente una tasa de «separación» de la basura plástica de entre un 8 y un 10% (esta cifra no genera un consenso). Sin embargo, cuando uno pone un recipiente en el reciclaje, todavía no hay garantía que realmente sea reciclado. Depende de la calidad el servicio de recolección, ¿Que realmente pasa después de separar la basura? Vimos los reportajes de Mega y La Tercera en el 2019 que alertaban sobre una posible mala gestión y un porcentaje real de productos reciclados inferior al 2%.

El circuito en Chile está muy atomizado. Tomemos el ejemplo del PET, muy fácil de reciclar: todavía los manufactureros nacionales importan plástico PET reciclado para crear nuevas botellas (approx 10 mil toneladas anuales), en vez de usar lo reciclado nacional que “no alcanza” en cantidad. Hace un par de años todavía la mayor empresa recicladora de PET importaba botellas post-consumo de otros países porque la capacidad de recolección de nuestro país no era suficiente para hacer rentable la planta de reciclaje. La Ley REP podría cambiar esto en los años que vienen. Actualmente solo un 15% de consumo nacional de botellas PET es reciclado, cuando deberíamos llegar al 80% como ciertos países europeos.

Reciclar sigue siendo un gesto muy importante, pero no cerremos los ojos al hecho de que es lejos de ser lo mejor. No es la clave para salvar nuestros océanos, es solo una de las alternativas. Reutilizar es lo primero que nos debe venir a la mente.  El mejor desecho es el que no producimos. Eso significa cambiar nuestras costumbres y salir del «todo se bota», y empezar por comprar en formato retornable o a granel. Por ejemplo, podemos destacar la iniciativa de Eco-Genius, que propone máquinas expendedoras de productos de limpieza a granel en distintos puntos de Santiago. En este caso el cliente lleva cualquier envase limpio que desea reusar.

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